Antropología Desarrollo social

27 Septiembre 2017

La cocinera que convirtió su restaurante en un refugio

La cocinera que convirtió su restaurante en un refugio

El fracaso de los gobiernos europeos en la acogida de refugiados ha activado la solidaridad ciudadana. Una chef, Melinda McRostie (Melbourne, 1965), está al frente de uno de los principales movimientos de ayuda humanitaria a quienes huyen de la guerra. Desde su restaurante en la isla griega de Lesbos logró movilizar a una red internacional de voluntarios que ha proporcionado alimentos, ropa y medicinas a más de 200.000 refugiados.

(Melinda McRostie - Crédito: Starfish Foundation Facebook)

De lejos viene el activismo de esta decidida cocinera que a los tres años se mudó con su familia de Australia a Grecia. En el apacible pueblo de Molyvos (norte de Lesbos), donde ella y su marido Theo abrieron su restaurante frente al puerto, era ya una figura conocida por recolectar ayuda entre los vecinos para los refugiados afganos que llegaban esporádicamente por el Mediterráneo. Por esta reputación fue que una fría noche de noviembre de 2014, cuando ya había cerrado su restaurante, recibió una llamada de la policía para pedirle ayuda. Acababan de rescatar en el mar a un grupo de personas cuya embarcación había naufragado y necesitaban urgentemente comida y ropa para socorrerles. Al llegar al lugar, McRostie se encontró con 60 hombres, mujeres y niños congelados de frío, hambrientos, asustados.

Detrás de aquel precario y sobrecargado bote venían muchos más: de uno o dos por semana pasaron a llegar hasta 50 en un solo día. Por su cercanía con Turquía, Lesbos (80.000 habitantes) pasó a ser la principal puerta de entrada a la Unión Europea para los centenares de miles de refugiados e inmigrantes irregulares -la mitad de ellos sirios- que han arriesgado sus vidas en esta peligrosa travesía. La isla colapsó. En un pueblo como Molyvos, donde apenas viven unos 1.000 habitantes, vecinos y autoridades locales tuvieron que afrontar la situación con sus propios medios ante la ausencia de las instituciones nacionales y el retraso en la llegada de las grandes organizaciones humanitarias. El  restaurante de McRostie, The Captain’s Table, un local muy popular entre los turistas deseosos de probar el pescado y las recetas de la isla,  fue rápidamente acondicionado para atender al mayor número posible de recién llegados que lo necesitaban.

(Preparativos en el restaurante - Starfish Foundation Facebook)

La ubicación del restaurante resultó estratégica para su nueva labor humanitaria. A su lado está la policía portuaria y podían enterarse cuando los guardacostas zarpaban a una operación de rescate en el mar. En tierra, angustiados por saber si los viajeros estaban bien, se preparaban para proveerles de mantas, agua, comida, ropa seca y, si se necesitaba, ayuda médica urgente. Siempre buscaban, además, recibirles con unas palabras de aliento o, demasiadas veces, de consuelo. Darles, de alguna forma, la bienvenida.

En un principio, McRostie pudo valerse gracias al impulso de los propios turistas y la población local de colaborar económicamente. Pero pronto estos recursos y el espacio del local fueron insuficientes para el volumen y necesidades de los refugiados. McRostie supo que tenían que expandirse y decidió crear Starfish (Asterias, en griego), una fundación sin ánimo de lucro, para pedir apoyo humano y económico del exterior a través de Internet. Durante el verano de 2015 lograron reunir a más de 1.500 voluntarios para colaborar en su proyecto. Su marido Theo y sus tres hijos se unieron también al movimiento. El restaurante, reconvertido en una autodenominada “factoría de sandwiches” (se llegaban a preparar miles al día), seguía siendo el centro de operaciones pero en septiembre habillitaron un campamento temporal de tránsito, conocido como Oxy, en el aparcamiento de un club nocturno. Organizaciones internacionales como Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja y Acnur colaboraron con material.

(Campamento de Oxy - Starfish Foundation Facebook)

En ese punto, los refugiados afrontaban la espera hasta ser trasladados en autobuses gratuitos hasta Mitilene, la mayor ciudad de Lesbos, evitándoles así tener que caminar 65 kilómetros bajo el sol. En Oxy habían carpas donde los refugiados podían dormir, una cocina para proveerles de platos calientes y áreas para que los niños jugaran. La fundación estima que unas 200.000 personas procedentes de países como Siria, Pakistán, Afganistán o Irak fueron atendidas en Oxy -un máximo de 6.000 en un solo día- en los tres meses que estuvo abierto.

(Campamento de Oxy - Starfish Foundation Facebook)

Hoy en día la emergencia humanitaria persiste en Lesbos aunque las llegadas por mar se hayan reducido drásticamente desde el pacto migratorio que la Unión Europea firmó en marzo de 2016 con Turquía, que le permite mandar de vuelta a los refugiados que entren por ese país. Miles de refugiados permanecen en la isla tratando de regularizar su situación y seguir camino hacia un lugar seguro donde establecerse. Starfish se centra en asistir con comida y transporte para educación y atenciones médicas a familias vulnerables y menores no acompañados que se encuentran en el campo de Mitilene. También ha lanzado la plataforma needshub.org para facilitar la coordinación y el intercambio de información entre los donantes y las organizaciones en el terreno.

(Familia apoyada por Starfish - Starfish Foundation Facebook)

Con los turistas ocupando de nuevo las mesas de The Captain’s Table, McRostie trata de mantener vivo el espíritu de solidaridad con un lema que llama a la acción: “si cada uno de nosotros salvamos a una persona, salvamos al mundo entero”.

(McRostie y el artista chino Ai Wei Wei en Lesbos - Starfish Foundation Facebook)

Desde adentro

“Cuentan que una vez una niña se encontraba en la playa lanzando al agua estrellas de mar que se estaban muriendo. Un hombre le preguntó qué hacía, no podía salvar a todas. Ella cogió una y exclamó: ‘a esta sí que la salvo”.

MELINDA MCROSTIE

“Al poder ayudar me he hecho más fuerte, he hecho cosas que jamás habría imaginado hacer. He descubierto una fuerza interior que me ha hecho mejor persona”.

MELINDA MCROSTIE

 

Participantes

  • Organizaciones humanitarias como Médicos Sin Fronteras, Cruz Roja Internacional y Acnur han colaborado con el proyecto.

Contexto

  • Más de un millón de personas, la mayoría de países en conflicto como Siria, Afganistán o Irak, huyeron hacia el sur de Europa en 2015, el mayor nivel de desplazamiento en el continente desde la desintegración de Yugoslavia en los años 90.
  • La mayoría de los recién llegados en 2015, al menos 850.000 personas, cruzaron a bordo de precarios botes desde Turquía a Grecia. Cerca de 3.770 personas murieron o fueron reportadas como desaparecidas en el mar.
  • Los Estados miembros de la Unión Europea acordaron un plan de dos años para reubicar a 160.000 solicitantes de asilo para aliviar la presión migratoria sobre Grecia e Italia. Al término de ese plazo, en septiembre de 2017, los Estados habían reubicado apenas 29.144 refugiados.
  • La isla de Lesbos sigue acogiendo a unos 5.000 solicitantes de asilo.

Alcance

  • Movilización de 1.500 voluntarios y apoyo con alimentos, ropa, medicinas o alojamiento a más de 200.000 refugiados.
  • Lanzamiento de una plataforma online para facilitar el intercambio de información entre los donantes y las organizaciones humanitarias en el terreno.

En la mira

  • Asistir a las familias más vulnerables y a los menores no acompañados que siguen en Lesbos esperando por asilo.
  • Apoyar a la comunidad local de Molyvos a recuperarse de la caída del turismo ocurrida con la crisis migratoria.

Datos del proyecto

  • Nombre Starfish Foundation
  • País Grecia
  • Ciudad Lesbos
  • Año de lanzamiento 2015
  • Web www.asterias-starfish.org