Una alianza “no waste” internacional

El chef italiano Massimo Bottura abrió las puertas del nuevo proyecto de Food for Soul, junto a Gastromotiva, la organización brasileña liderada por el cocinero David Hertz, que busca concientizar sobre los desperdicios de alimentos. Con ya un mes de funcionamiento, el Refettorio Gastromotiva se prepara para mantener vivo el legado de los 60 cocineros invitados

Food for Soul, la organización non profit fundada por Massimo Bottura a partir de la experiencia del Refettorio Ambrosiano, inauguró el 5 de agosto un comedor social en Río de Janeiro llamado Refettorio Gastromotiva, pues su principal socio es la asociación que desde hace 10 años ofrece programas educativos para capacitar como cocineros a jóvenes de zonas populares. Serán ellos, los alumnos de Gastromotiva, quienes de ahora en adelante mantendrán vivo el proyecto de Bottura.

El espacio en Rua Lapa 108, donado por la alcaldía de la ciudad por 10 años, sirve 100 comidas diarias a personas sin casa, registradas en asociaciones locales de asistencia social, además de entrenar - siempre bajo la línea del “no waste”- a los estudiantes de Gastromotiva.  Un modelo similar al de Milán pues Bottura también invitó alrededor de 60 cocineros de todos el mundo a cocinar un día en el Refettorio Gastromotiva. Alain Ducasse, Andoni Luis Aduriz, Kamilla Seidler, Joan Roca, Leonor Espinosa, Virgilio Martínez y Pía León, Rodolfo Guzmán, Mitsuharu Tsumura, Mauro Colagreco y Elena Reygadas son algunos de los que han asistido al llamado, que ha aprovechado las Olimpiadas y Paraolimpiadas para enviar un mensaje de solidaridad pero sobre todo de que un cambio cultural es posible. Los cocineros brasileños también se han unido al proyecto: Alex Atala, Roberta Sudbrack, Claude Troisgros, Rodrigo Oliveira, Katia Barbosa, Manu Buffara, Rafa Costa e Silva, entre otros.

Mientras distintos comedores sociales cerraron en la ciudad durante el mes de agosto, Refettorio Gastromotiva abrió sus puertas gracias a la colaboración del artista brasileño Vik Muniz, quien no sólo donó obras de arte suyas, sino que también invitó a otros artistas a unirse al proyecto como Pass Schafer y el fotógrafo francés Jr. De la misma manera, Maneco Quinderé diseñó el luminario y los hermanos Campana se encargaron de las mesas y sillas.

El lugar continuará a trabajar luego de los Juegos Olímpicos no sólo como comedor social y lugar de prácticas para los alumnos de Gastromotiva. Para convertirse en un negocio social sostenible, abrirá al público para el almuerzo bajo un sistema en el que los clientes pagan su comida y colaboran con la cena de un beneficiado.

Este es el primer proyecto internacional de Food for Soul, que este año comenzó una colaboración con un comedor social en Bolonia, justamente para continuar la labor iniciada en Milán. El Antoniano de Bolonia es un emblema en Italia por el programa infantil de televisión Lo Zecchino D’Oro, sin embargo, la institución comenzó sus actividades en 1953 ofreciendo comidas a los necesitados de la ciudad italiana. Actualmente el comedor sigue abierto a mediodía todos los días de la semana y debido al incremento de la demanda, Food for Soul se ha unido a ellos para, en primer lugar, reforzar los canales de proveedores de excedentes alimentarios y luego para abrir también durante la cena para las familias necesitadas. Chefs de la región Emilia Romagna se han unido a la iniciativa y los trabajos de remodelación de la sala comenzaron en el mes de agosto.

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Fotos: Angelo dal Bó