Un refugio en la cocina para jóvenes inmigrantes

Identificar qué pasa con los menores no acompañados en España. Ese era el esfuerzo que la Fundación Raíces comenzó a hacer 20 años. Con el reciente fenómeno migratorio en Europa -a donde alrededor de 3,8 millones de personas emigraron en 2014, según la Oficina Europea de Estadística- la fundación liderada por Lourdes Reyzabal ha intensificado su labor para atender a niños y jóvenes españoles e inmigrantes que padecen exclusión social. 450 chicos han recibido la ayuda de un equipo interdisciplinario: abogados, educadores sociales y psicólogos. Desde 2010, sin embargo, también los cocineros han sumado su apoyo.

Cocina conciencia es un programa dedicado a chicos de entre 16 y 25 años “con problemas de desestructuración familiar y personal, que han pasado por situaciones extremas a corta edad, que han vivido en centros de tutela, reforma o terapéuticos; que carecen de formación, recursos económicos y trabajo”, así como a menores inmigrantes “que han visto vulnerados sus derechos por parte de la Administración mediante repatriaciones sin garantías, procedimientos irregulares de determinación de la edad o negativa a tramitar sus permisos”.

Comenzó como un episodio aislado en 2010, luego de que la periodista Cristina Jolonch conociera en San Sebastián/ Donosti a Lhoussaine, un chico que llegó a España desde Marruecos y que había sido expulsado del sistema de protección de la Administración, por lo que vivía en la calle. Jolonch se puso en contacto con Mugaritz, dos estrellas Michelin de Errenteria, para comentarles la situación y proponerles que le dieran un trabajo a Lhoussaine. El equipo de Andoni Luis Aduriz dio una oportunidad al chico y éste se convirtió en parte de la familia. entonces Fundación Raices fue el contacto al que Cristina acudio por se la institucion que más estaba trabajando en apoyar a estos chicos de alguna manera

A partir de esta experiencia, la periodista acudió a la Fundación Raíces pues era la institución que más estaba trabajando en apoyar a estos chicos. Así lograron replicar el apoyo y dar paso a una red de distintos restaurantes, varios chicos y muchos encuentros. Costa de Marfil, Guinea Conakry, Senegal, Marruecos, Gambia...no importa el lugar de proveniencia sino las ganas de aprender y adaptarse. Actualmente más de 50 restaurantes forman parte del proyecto, donde “el principal objetivo es facilitar la integración social mediante la creación de vínculos humanos entre los chicos y los cocineros”.

La notoriedad del proyecto reside en que poco a poco, los chicos contratados, luego de realizar prácticas, son cada vez más. Es decir, que pasan a construirse un futuro en compañía, donde aportar y desarrollar un potencial que les fue en algún momento negado.