Tú y yo comemos lo mismo: la fuerza polinizadora de la inmigración

Más allá de su complejidad, y de los retos que plantea a nivel global, la inmigración es un fenómeno polinizador, motor de intercambios y transformaciones importantes. En medio de un álgido contexto como el actual, el chef danés René Redzepi toma la palabra y remarca la importancia que tienen los desplazamientos -de personas, identidades, ideas, formas de hacer y de pensar- para las cocinas del mundo. Y para recordar, aunque parezca obvio, que independientemente de la procedencia de cada cual, “comemos lo mismo”.

Que no habrá nunca ni nacionalidades, ni religiones ni etnias que sobrevivan sin llevarse nada a la boca. Para el chef del afamado restaurante Noma (Copenhague), la buena comida no sólo es un terreno excepcionalmente común: necesita de la migración para asegurar su permanencia. En su más reciente publicación, You and I Eat the Same, compila dieciocho ensayos para abrir la curiosidad por la manera en que culturas de todas partes son capaces de alimentar el nutrido y burbujeante caldo que es la gastronomía actual.

El libro, editado junto a Chris Ying como parte de Mad Dispatches, explora las formas en que cocinar es capaz de traspasar todo tipo de fronteras. La socióloga Krishnendu Ray invita a admitir a la diversidad como fortaleza en tiempos monolíticos, mientras que el editor culinario Luke Tsai propone pensar en las historias como un aderezo deseado y compartido por colectivos sin distinción. El periodista Tienlon Ho analiza el rol diseminador (de ideas y patrimonios) que tienen las semillas, hoy tan amenazas en todas partes, muy a pesar de ser la mayor salvaguarda de nuestra biodiversidad.

La escritora Cemre Narin se pregunta ¿qué determina que una tradición, entre las tantas que se han manifestado a lo largo de la historia, sea duradera? El emprendedor social y embajador de Ruanda Arthur Karuletwa, por su parte, proponer asumir al café como curioso espejo del mundo y la investigadora Arielle Johnson a sopesar el papel que juega el fuego, asumido como elemento transformador, entre tantos expertos cargados con apuntes y necesarias reflexiones.

Que un taco o que una panqueque sean universales, que un ceviche o una pasta tengan la capacidad para saltar barreras y calmar apetitos sin importar las banderas, demuestra la excepcional oportunidad que hay para conciliar diferencias en la boca e impulsar, desde allí, campos sociales tan relevantes como necesarios.