The Clink: restaurantes dentro de prisiones

Decidir ir a comer a un restaurante, ver el menú online y hacer una reserva con al menos 72 horas de anticipación. Son preparativos para ir a cualquier local de alta cocina. Esa es una de las dos cualidades que distinguen a los cuatro restaurantes de The Clink: primero la alta calidad, y la segunda, que están ubicados dentro de prisiones alrededor de Reino Unido.

En 2009, Alberto Crisci trabajaba en la prisión Her Majesty's de High Down cuando se dio cuenta del potencial humano dentro del sistema carcelario, donde el problema más grave es la reincidencia. El cocinero continuaba a reencontrarse con prisioneros pues al salir, estos no podían conseguir empleos: sus redes sociales estaban destruidas y los empleadores no querían contratar a nadie con un historial delictivo. Crisci construyó entonces una plataforma para entrenar a los prisioneros como cocineros y meseros, durante 40 horas a la semana, para después organizar eventos donde presentarlos a los empleadores, quienes al ver sus cualidades en vivo y directo, dejaban a un lado los prejuicios. The Clink apuesta por el potencial de los prisioneros e invierte en el tiempo en el que están recluidos para darles herramientas que les permitan superar los obstáculos que los llevaron a la prisión.

Ese es actualmente el eje conductor de los cuatro restaurantes de The Clink - además de High Down, ahora están en Brixton, Cardiff y Styal. La capacitación pasa por el encuentro con los clientes, quienes son invitados a hablar con los prisioneros y hacerles preguntas si desean. El programa de The Clink comprende cinco etapas: reclutamiento, entrenamiento, auditoría, empleo y asesoramiento.

Adicionalmente ofrecen un servicio de catering en el que desde la cocina de la prisión de High Down preparan canapes y buffets para grupos desde 20 hasta 1.000 personas.

El ciclo de capacitación, que a la vez es un negocio exitoso, cierra el círculo con una serie de jardines que comenzaron en la prisión femenina de Surrey y que ahora utiliza los mismos cinco pasos para producir la materia prima que luego utilizan las cocinas de los restaurantes The Clink. La prisión de High Down cuenta con un invernadero y el jardín en Prescoed crían alrededor de 90 pollos.