Semillas para el futuro

La Sierra Tarahumara es la tierra donde crecen 11 variedades de maíz nativo en México. Pero justamente ese diversidad se vio amenazada en 2010. Primero por el intento de ingreso al mercado por parte de las trasnacionales y el segundo fue por la sequía que durante dos años afectó la producción agrícola. En un artículo publicado en el diario La Jornada, en 2012, la periodista Matilde Pérez reseñó: “En los recientes dos años se han perdido las cosechas de maíz; el actual ciclo primavera-verano es la última esperanza; datos recientes indican que en la sierra la lluvia ha sido de apenas ocho milímetros, de los 600 que en promedio se registran”.

Justo en 2010, la cocina mexicana fue reconocida por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Es decir que precisamente parte de ese valor corría el riesgo de perderse. Desde el Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), la bióloga Edelmira Linares y el etnobotánico Robert Bye, decidieron actuar para buscar una solución: fundar Semillatón. Una organización con tres objetivos principales:

  •  Rescatar y multiplicar semillas de maíz nativas de la Sierra Tarahumara
  • Reactivar su producción y uso
  • Depositar las semillas en Bancos familiares y comunitarios, para repartirlas entre agricultores locales.

 El primer paso, según el periódico La Jornada, fue que los dos investigadores rentaron “11 hectáreas en donde se sembraron los 40 kilos de semilla de 11 variedades de maíz nativo de la Tarahumara”. Linares y Bye tenían la experiencia de haber trabajado por 40 años con la población local, los rarámuris. Sin embargo, este proyecto alcanzó una dimensión colectiva cuando la cocinera Alicia Girella se unió al equipo de Semillatón.

Girella ha sido una gran defensora de la cocina de su país, por ejemplo, en 1983 organizó el primer encuentro de Gastronomía Mexicana de perfil internacional, el Festival de Cocina Mexicana de Acapulco. Fundó Slow Food Internacional en México y su recorrido ha continuado. En 2012, introdujo Semillón en el programa del congreso Expo-restaurantes, con la intención de recolectar fondos para el proyecto y de esa manera darle una vida en un plazo más largo.

Después de dos años, la incorporación de cocineros al proyecto, ha permitido que los beneficiarios de la iniciativa han propuesto ampliar los apoyos, para incluir no sólo temas vinculados con el maíz. Actualmente organizan talleres para elaborar productos con los cultivos de la milpa; para mejorar el suelo (compostas) o cultivar otros ingredientes autóctonos.