Restaurantes en las cárceles constituyen modelos exitosos de reinserción

Los establecimientos de alta cocina, operados por presidiarios, ganaron terreno en 2015. The Clink destacó en los Travellers’ Choice Restaurants 2015 de TripAdvisor del Reino Unido, mientras que InGalera abre sus puertas en Italia.

En la Prisión de Cardiff, los presos se ocupan de operar enteramente un restaurante de alta cocina. Por si fuera poco, el establecimiento acaba de destacarse en los Travellers’ Choice Restaurants 2015, de TripAdvisor, como uno de los mejores del Reino Unido -el único de Gales entre la selección y en el tercer puesto entre los 989 restaurantes de la ciudad. La clasificación se realizó a partir de las reseñas publicadas en la página web walesonline.co.uk.

El restaurante es parte de la cadena The Clink Charity, que comenzó, en 2009, a propiciar un modelo innovador de rehabilitación y capacitación involucrando, inicialmente, a los reclusos de High Down Prision, en Surrey (UK). El éxito conllevó a que se fueran abriendo modelos iguales en una prisión en Londres, Chesshire y Gales, además de abrir un catering donde ofrecen el servicio fuera de los establecimientos. Adicionalmente, la fundación arrancó The Clink Gardens en la H.M. Prison Send para instruir a mujeres en el campo de la horticultura. Allí, las internas cultivan alimentos y crían animales que luego se utilizan en la cadena de restaurantes.

The Clink

Este no es el único modelo reciente en Europa de restaurantes gestionados dentro de una cárcel. Cerca de Milán, el centro de reclusión de Bollate abrió sus puertas en octubre de 2015 a los comensales de InGalera. Una cooperativa llamada ABC La Sapienza in Tavola (La Sabidurúa en la mesa) decidió tomar la iniciativa e invitar a colaborar a la escuela de cocina, Istituto Alberghiero Paolo Frisi, para servir 52 puestos y generar empleos que ofrezcan una segunda oportunidad a los presidiarios.