Para no derrochar alimentos, Ada Parellada invita a cocinar

El desperdicio masivo de alimentos es un problema global pero la solución empieza en nuestra cocina. Se estima que un tercio de la comida que se produce a nivel mundial es deshechada y que la mayor parte de este desperdicio se produce en el ámbito doméstico. Por eso la chef catalana Ada Parellada está en campaña con su proyecto Gastrorecup para concienciarnos de ser más racionales en nuestra alimentación casera.

Para la cocinera del restaurante Semproniana de Barcelona, la primera clave del cambio es valorar los productos que compramos por lo que son y no por el precio que pagamos. Su ejemplo paradigmático de esta mentalidad derrochadora es el despilfarro del pan, cuyo precio asequible parece que nos ahorra también los remordimientos a la hora de arrojarlo a la basura.

“El hecho de asociar los alimentos únicamente a su valor económico es lo que hace que estemos tirando uno de cada tres alimentos que producimos”, argumentó la cocinera durante su conferencia en la II Jornada Culinary Interaction. “Pero los alimentos no sólo cuestan, también valen muchísimo porque además del precio tienen valores. Tienen el valor del esfuerzo: detrás del alimento que tiras hay personas que lo han elaborado. No es tirar un euro, es una falta de respeto hacia esas personas. También tienen el valor ético-social porque lo que tiramos lo podría comer otra persona”

De todos los valores asociados con la comida, Parellada cree que el que más hemos perdido es la ilusión. “Antes, cuando los alimentos tenían temporadas, espérabamos con ilusión el tiempo de las fresas porque recordábamos su aroma, el sabor que llevábamos muchos mess sin poder disfrutar. Ahora tenemos todos los productos todo el año y si se nos estropea lo tiramos porque mañana podemos conseguir más”, lamenta esta militante cocinera.

Al esfuerzo, a la ética y a la ilusión hay que sumarle también el alto coste ambiental de los alimentos, tanto para producirlos como para eliminar las millones de toneladas que acaban siendo residuos.

La alerta pública sobre la magnitud del reto es la primera etapa del proyecto Gastrorecup. Para ello han organizado cenas-denuncia en las que más de 100 personas han probado un menú de 12 platos compuesto de alimentos que iban a ser deshechados. “Son productos que se iban a tirar en el campo porque no se adecúan a los estándares de forma, medida, color, pero a veces son más ricos que los otros. Yo en cada cena salgo más enfadada”, reconoce.

En las siguientes fases de Gastrorecup se buscará concienciar de que todos tenemos algo que hacer para combatir el problema, discutir cuáles son las mejores soluciones y aplicarlas.

Todo pasa, expone la chef, por un cambio de mentalidad que nos lleve a racionalizar nuestra cocina con nuevas y sencillas acciones. La primera de ellas: dejar de llenar la nevera. Esto implica renunciar a prepararnos lo que queramos en cada momento y empezar a planificar las comidas de forma semanal o quincenal para que ningún producto se nos acabe dañando. “Tenemos que hacer la lista de la compra basándonos en esa planificación, dejar de ser ambiciosos”.

Otras medidas que podemos tomar son diferenciar entre la fecha de consumo preferente de un producto y la fecha de caducidad, e incluso tomar ésta como indicativo y volver a fiarnos de nuestro instinto para saber si un producto está realmente caducado.

A la hora de servir la comida, es preferible que cada uno tome de una bandeja la cantidad que va a consumir y, si sobra, Parellada anima a reaprovechar la comida siendo imaginativos. “Los restos siempre tienen salida en salteados, rellenos, croquetas, hamburguesas, ensaladas, arroces”, propone. “Un buen cocinero ve en los restos una gran oportunidad”. 

 

 

 

*foto portada: tomada del portal belleza solidaria