La clave del éxito de emprender en La Cocina

Hace casi veinte años, un sondeo en el distrito Misión de la ciudad de San Francisco hizo pública una realidad: muchas mujeres inmigrantes que tienen la intención formalizar sus negocios de comida, no lo logran por falta de un espacio o cocina profesional, y porque no cuentan con ningún tipo de asistencia para obtener los permisos requeridos. Esta situación sigue existiendo en muchos lugares del mundo pero en ese área de California, una incubadora La Cocina se puso manos a la obra y desde 2005 ofrece un programa para darles a los emprendedores las herramientas que necesitan para consolidar sus proyectos.

La Cocina tiene la convicción de que una comunidad de emprendedores, con los recursos adecuados, puede crear negocios autosuficientes en beneficio de sus familias, la comunidad y la ciudad, perfeccionando sus habilidades y facilitándoles una transición exitosa a la industria alimentaria competitiva de San Francisco. Se acelera el crecimiento de emprendedores de bajos ingresos -principalmente mujeres de color e inmigrantes- con proyectos en el negocio alimentario, aportando recursos y servicios, como una cocina comercial, asistencia técnica e industrial específica y acceso a las oportunidades de mercado. Los candidatos deben acompañar su proyecto de un plan de negocio, dos cartas de recomendación y prueba de sus ingresos actuales. Los proyectos son seleccionados y validados por el estado de madurez empresarial de la idea de negocio, las habilidades y competencias emprendedoras del candidato y la viabilidad del producto. Deben cumplir los requisitos de ser micro-empresarios con muy bajos ingresos -según los indicadores oficiales de la Administración-. Los negocios con un máximo de cinco empleados y menos de 35.000 dólares en bienes son prioridad en la selección.

El programa incluye 6 meses de fase de "pre-incubadora", es decir, antes de abrir el negocio reciben asistencia técnica en las áreas de producto, marketing, finanzas y operaciones.  Luego pasan a la fase de "incubadora", es decir, cuando comienzan a atender la actividad comercial. Este período se extiende por cinco años.

Adicionalmente tres veces al año abren al público las instalaciones de La Cocina para que los emprendedores muestren sus productos y conecten con entidades que ofrecen recursos de apoyo a los pequeños negocios.

“Las barreras para que los negocios alrededor de la comida entren en el mercado son significativas y reales, especialmente para los ciudadanos de bajos ingresos, las mujeres emprendedoras, los inmigrantes y las personas de color. Creemos que esos empresarios pueden proponer algunas de los mejores y más emocionantes cocinas en el área de la Bahía. Al formalizar sus negocios y crear oportunidades, se mantiene lo que un espacio urbano real debe ser: vibrante, inclusivo e igualitario”, sostiene Caleb Zigas.