Eat New Zealand: cocineros creando marca país

Nueva Zelanda se está abriendo un camino en el mapa gastronómico mundial gracias a iniciativas como Eat New Zealand, un movimiento nacional fundado por el cocinero chileno Giulio Sturla que nació con la vocación de explorar y exportar el potencial de una marca país en la que sobresalen productos y tradiciones ancestrales inadvertidas.

Venciendo los recelos que pudiera despertar su condición de extranjero, Sturla escribió en 2015 una carta abierta a un centenar de figuras claves del sector, incluidos colegas cocineros, periodistas, granjeros, productores, ... En ella les invitaba a una reflexión conjunta sobre la falta de cooperación que existía dentro del sector gastronómico, alimentario y turístico neozelandés.

El chef chileno había llegado con su esposa Christy como inmigrantes al archipiélago en 2008 y cuatro años después había abierto el restaurante Roots, consolidado como el mejor a nivel nacional en 2015. Fascinado tras recorrerlo a fondo, Sturla concluyó que su país de acogida podía ser mucho más que un gran exportador de productos agrarios -especialmente el kiwi y lácteos- y que poseía alimentos y tradiciones ancestrales en el olvido hasta para sus propios habitantes.  

En la misiva, Sturla planteaba cuestiones como, por ejemplo, por qué no existían mercados de pescado fresco en un país rodeado de océano o por qué se vendía mucha fruta insípida cuando existen agricultores cultivando productos nutritivos y llenos de sabor. El chef, que se crió en Ecuador y había trabajado en restaurantes de diferentes países como Mugaritz, se dio cuenta de que en ocasiones es necesario que sea un extranjero quien aprecie lo extraordinario que tiene un país, ya que sus habitantes lo han normalizado.

Giulio y Christy Sturla (Foto: Guy Frederick)

Para su sorpresa, la invitación fue bienvenida y derivó en una jornada de intensos debates en la que se decidió unir fuerzas para descubrirle al mundo el potencial culinario que alberga este país. La conclusión de aquel encuentro fue que no existía un concepto compartido de cómo es la comida de Nueva Zelanda, por lo que decidieron trabajar juntos para definirlo. La cocina neozelandesa refleja una combinación de las tradiciones maorís y otros pueblos precoloniales, de la colonia británica y de las oleadas inmigratorias que el archipiélago ha ido recibiendo. 

Del encuentro surgió el movimiento Eat New Zealand, que quiere demostrar cómo la cocina puede liderar el diseño de una “marca país” gastronómica. Se trata de una plataforma de promoción integrada por cocineros, productores, periodistas y operadores turísticos, entre otros ámbitos. Celebra un simposio cada año y unifica esfuerzos de colectivos hasta ahora no conectados en torno a un manifiesto de objetivos compartidos con el que se procura enlazar gastronomía y turismo. 

También organiza eventos que fomentan la puesta en contacto y colaboración de cocineros, y otros que tratan de reconectar a comunidades locales con sus productores, ingredientes y tradicionales culinarias ancestrales. Su website (www.eatnewzealand.nz) es una plataforma que por primera vez ofrece un mapa unificado de la gastronomía y la alimentación nacional y de sus regiones, con más de 2.000 registros de restaurantes, bares, mercados y guías turísticas, entre otras ofertas. La página permite al visitante crear su propio itinerario en el país y descubrir los lugares más interesantes que puede conocer. El sitio comparte también noticias y reportajes y proporciona descuentos para algunos locales.