Cocina y psicologia para el día a día

Cuando Anabella Barrios era pequeña practicaba natación como deporte. En su equipo, había un compañero con talento, disciplinado y dedicado. Su rendimiento en las competencias, sin embargo, no correspondía con el de los entrenamientos; no era bueno. El episodio le generó a Anabella una curiosidad que la siguió el resto de su vida: en sus estudios de psicología de pregrado y postgrado, inclusive hasta en las terapias que daba.

Aunque comenzó a tomar cursos de cocina por curiosidad, se diplomó como cocinera del Instituto Culinario de Caracas y se aventuró a realizar prácticas en una pastelería. En la dinámica de la cocina profesional, en el sudor y el estrés del oficio, encontró la respuesta que estaba buscando: eso que hay detrás de cada uno de nosotros, lo que no podemos ver, lo emocional, se puede “ trabajar” desde los fogones. Se dio cuenta que en la cocina “se condensan, o se hace uso de la mayoría de las destrezas necesarias, para estar preparado para la vida, me pareció como una especie de laboratorio o gimnasio mental”. No perdió tiempo y fundó Psi-cocina, una plataforma donde la psicología deconstruye los procesos mentales que se dan en la cocina y los traduce en talleres y dinámicas para brindar herramientas que ayudan a los asistentes a afrontar las situaciones personales adversas, mientras aprenden a cocinar. A través de un aprendizaje culinario, fortalece las herramientas que preparan a las personas para la vida”, buscando contribuir también con casos de baja autoestima, obesidad, problemas de integración social, o presión en general.

Psi-cocina tiene tres programas principales. El primero son una serie de talleres para adultos con un máximo de 7 personas, y otra para niños durante vacaciones. Barrios explica que “la cocina, similar al psicodrama, acorta notablemente la brecha que existe entre la representación verbal y el proceso al cual se hace alusión”. Así que, en estos talleres, convertir un ingrediente en un plato no sólo fortalece la autoestima sino que también funciona como “un terreno de ensayo y error tipo laboratorio que nos aporta la oportunidad de aprender a escoger experiencias, incorporarlas en la propia vida y cocinar las emociones apropiadamente. ”.

En-psitio, el segundo de los programas, ofrece sesiones especiales en colegios y otras instituciones. Organiza también cine-foros y grupos de desarrollo personal. El apetito les abre a los asistentes las puertas al aprendizaje y a la sensación que sí pueden incidir sobre su ambiente, les muestra la posibilidad de “pasar de estar determinado por el proceso (abstracto e intangible) a ser un participante activo e incluso creador del mismo”.

Por último, Barrios forma parte también de la Unidad de Obesidad (UDO) del Instituto Médico La Floresta. Junto a especialistas de medicina interna y de nutrición clínica, la psicóloga dedica la perspectiva de Psi-cocina para atender a pacientes con un tratamiento integral, además de participar en grupos de apoyo, jornadas educativas y evaluaciones psicológicas y preoperatorias.