Entrevistas

J.M. Ordovás: la nutrición personalizada podrá prevenir enfermedades

Ciencia Salud Tecnología

17 Septiembre 2018

J.M. Ordovás: la nutrición personalizada podrá prevenir enfermedades

José María Ordovás (Zaragoza, España, 1956) lleva más de 30 años investigando cómo la dieta puede influir en los factores genéticos que predisponen a ciertas enfermedades. Considerado uno de los mayores expertos mundiales en su área, Ordovás es director del laboratorio Nutrición y Genómica en el USDA- Human Nutrition Research Center on Ageing en la Universidad Tufts en Boston, miembro del Comité Científico y Técnico de la Agencia Estatal de Investigación española y ha publicado más de 700 artículos. Con una conferencia sobre Nutrigenética, el experto participó este mes en el simposio de Project Gastronomia "Hacia la gastronomía personalizada 2050", en el Basque Culinary Center. En una entrevista, Ordovás proyecta un futuro próximo en el que cada persona podrá conocer, partiendo de su información genética, qué riesgo tiene de contraer enfermedades específicas a lo largo de su vida y qué tipo de alimentación personalizada debe seguir para evitarlo. 

¿Cómo podríamos definir la nutrigenética y sus beneficios?

La medicina actual contempla la medicina personalizada, en la que cada individuo recibirá la dosis y el tipo de fármaco adecuado para curar pero también para prevenir las enfermedades. El mismo concepto se debe aplicar a la nutrición ya que, debido a nuestras características individuales, cada uno responde de una manera diferente a los alimentos que consumimos cada día. Hay sujetos que comiendo lo mismo que otros engordan o no, y otros que pueden consumir unas dietas ricas en grasas y el colesterol no les sube.

Hasta el presente se han hecho recomendaciones globales sobre qué es bueno y qué es malo, que también han tenido un gran movimiento pendular: un día el café es bueno y al otro no lo es, lo mismo con la leche o los huevos. Basado en el conocimiento que ahora podemos adquirir del genoma de las personas, que muestra como diferimos unos de otros en estas secuencias, podremos informarles acerca de esos alimentos que son más o menos adecuados para conseguir sus objetivos. En algunos casos será perder peso, en otros prevenir diabetes, en otros una enfermedad cardiovascular o incluso cáncer.

La personalización basada en el genoma lo que hace es introducir el factor ciencia en esas recomendaciones, que tendrán una gran probabilidad de éxito y sobretodo serán seguras y no conllevarán problemas como esas dietas milagrosas que tanto abundan en las útimas décadas.

¿En qué punto de la investigación se encuentra este campo?

Es una investigación que he estado llevando a cabo por más de 30 años ya, un tiempo en el que se considera todavía una ciencia joven. A diferencia de alguien cuyo objetivo es escalar el Everest, aquí desconocemos dónde está la cima. Vamos haciendo progresos cada vez más rápidos en el conocimiento y en el abaratamiento de las tecnologías. En estos momentos estamos en una situación muy prometedora, mayor de la que nos encontrábamos hace unos 10 años. Hemos alcanzado algunos objetivos suficientes para empezar a utilizar este conocimiento de una manera práctica.

Ya hay productos o tests disponibles que con ayuda de dietistas o médicos, una persona puede empezar a notar los frutos de esta investigación. Estos productos, sin embargo, los tomo con ciertos reparos por mi parte, quisiera que fueran más completos. 

Es importante que haya un intermediario que ayude a identificar lo que es bueno y no tan bueno. El público no tiene todavía la educación adecuada para distinguir lo que es razonable y lo que es un puro engaño.

 

¿Estos tests se están utilizando ya en hospitales y otros centros médicos?

Por el momento no. Lo hacen clínicas especializadas de tipo privado, selecto, pero en la seguridad social o para el público en general todavía no se ha implementado ni en España ni en otros países.

¿Por qué motivo?

Por un lado todavía no tenemos productos que puedan ofrecer un servicio completo en términos de personalización. Yo quisiera ver algo más demostrado científicamente de lo que está ahora. 

Lo ideal sería que cuando uno nace, igual que ahora se le hace la prueba del talón, se le haga el test genético, que implica la secuenciación del genoma. A esto se le irán añadiendo los descubrimientos que se van haciendo día a día al objeto de, primero, conocer cuál es la predisposición del individuo a todo tipo de enfermedades: obesidad, diabetes, cáncer o  alzheimer. Basado en esa predisposición, décadas antes de que se exprese la enfermedad podremos encauzar al individuo en aquello que va a evitar o retrasar la exposición de estas enfermedades mediante la nutrición, el comportamiento o la actividad física. Este es el paquete completo de la personalización. 

Por otra parte, al igual que en el público no existe todavía la educación necesaria sobre este asunto, esa educación tampoco se ha enseñado a los médicos de hoy en día en las facultades. Es algo en lo que tienen que ser entrenados y educados para utilizar estos avances.

¿Qué deben hacer las instituciones para asegurar que estos avances beneficien a toda la población y no solo a los que tienen más recursos?

Estas tecnologías, como todas en sus principios, todavía son caras porque están poco utilizadas. La cuestión es que se abaraten en su venta al público, porque el coste ya ha bajado mucho. La secuenciación del genoma humano, que al principio costaba millones de dólares, ahora se puede hacer por menos de mil dólares y en el futuro muy próximo por quizás 100 dólares. Esto puede ser asequible teniendo en cuenta que se hace una vez en la vida. 

El hecho de que puede ahorrar en el futuro tantas intervenciones médicas hace que realmente valga la pena.  

Desde un punto de vista ético y sociológico, ¿cómo se logra concienciar a las personas para redescubrir los alimentos como medicinas, teniendo en cuenta que hoy comer tiene muchos significados y motivaciones diferentes?

Es un problema muy difícil. También estamos investigando para entender por qué la gente come como lo hace en estos momentos, las cantidades que come, etcétera. En esto también hay muchas respuestas en nuestro genoma e incluso en nuestra microbiota en el intestino. Una investigación que se publicó la semana pasada identificó un compuesto circulante en la sangre que está asociado a que la gente coma por comer, no por necesidad y curiosamente este producto no está en los alimentos sino que es producido por las bacterias de nuestro intestino. Es como si las bacterias dijeran que ellas también quieren comer y producen ese detonador que se envía a través de la sangre a nuestro cerebro para hacernos comer más.

¿Hasta qué punto se puede precisar la predisposición a una enfermedad?

La personalización es una forma casi coloquial de hablar, para no utilizar términos demasiado técnicos. Hablamos de precisión pero una dieta personalizada no quiere decir que usted y yo necesitemos una dieta específica totalmente diferente a la de un amigo, vecina o padre. Es como comprar un traje o unos zapatos, que la gente tiene unas tallas. En este caso se dirá que, basado en el genoma, microbiota, etcétera, usted tiene tal talla y esto es lo que debe tomar porque le sienta bien.

Sería imposible económica y prácticamente llegar a una precisión total, y además no es necesario.

¿Ustedes proyectan que la industria alimentaria también se adapte a estas tallas nutricionales, es decir, a una demanda de alimentos distinta?

Será un modelo un poco diferente al que está ocurriendo ahora, que todo es a base de vender grandes cantidades con márgenes normalmente reducidos. De alguna manera ya se está haciendo. Se puede comprar leche con 1% de grasa, con 2%, con 3%. Aquí sería un modelo un poco parecido.

¿Y en el caso de los restaurantes?

Al individuo le tienes que dar algo que vea que funcione, que sea conveniente, que no sea demasiado caro y además que sea agradable. Porque si a alguien le recomiendas algo y se lo tiene que tomar tapándose las narices, no vas a conseguir beneficios a largo plazo. Ahí es donde entra el factor de la gastronomía, el factor hedónico. Estamos también estudiando cómo podemos recomendar al individuo lo que le va mejor pero además con gusto, con placer.